sábado, 22 de enero de 2011

También mueren caballos en combate (Julio Martínez Mesanza)


La fotografía es de Rob.  Está tomada de aquí.
  
Hace muy pocos inviernos, buscando para mi hijo un poema sobre caballos, me encontré con este:

  También mueren caballos en combate,
y lo hacen lentamente, pues reciben
flechazos imprecisos. Se desangran
con un noble y callado sufrimiento.
De sus ojos inmóviles se adueña
una distante y superior mirada,
y sus oídos sufren la agonía
furiosa y desmedida de los hombres.


Lo llevé rondando en la cabeza muchos días, con una imagen de caballos galopando entre la niebla, algo así.  Recordé vagamente el comienzo de una serie que yo creía de finales de los ochenta, pero no recordaba su título.  Hace poco encontré esas imágenes.  Al volver a verlas, pensé que tal vez había deseado entonces leer un poema que ya estaba escrito aunque yo no lo supiese. 

Lo curioso es que, después de leerlo, nunca pensé en caballos muertos, sino en un rumor de galope que ni siquiera necesitaba el adorno de la alegría.  Tampoco el de la tristeza.  Solo esa fuerza cierta y delicada, esa belleza limpia recorriendo la niebla del pensamiento.  



12 comentarios:

Durrell dijo...

Qué belleza, Olga. Lo es mucho más cuando nos la ofreces envuelta en tu mirada, tu recuerdo y tus palabras.
Gracias.

Olga Bernad dijo...

Gracias a ti, Durrell, como siempre, por hacer que parezca que importa.

Rob. dijo...

Muchas gracias Olga por tu comentario. Me alaga mucho que te haya gustado mi fotografía para ilustrar un post en tu blog.

Mis fotografias las publico con licencia Creative Commons, y no hay problema alguna para usarlas si no se transforman, si se menciona mi nombre como autor y no hay ánimo de lucro. Te agradezco mucho el comentario en mi blog porque además, he podido conocer tu página, que me parece muy nteresante.

Un saludo.

Olga Bernad dijo...

Busqué "caballos en la niebla" y los tuyos fueron los que más se acercaban a la imagen que me había quedado del poema. Desde el principio los imaginé en la niebla y ahora, con el tiempo, (que es otra especie de niebla) se han quedado definitivamente así en mi memoria.

No había ninguna dirección para poder pedir permiso, así que utilicé lo que encontré;-)
Me parece una foto muy bonita.
Gracias por dejármela y bienvenido.

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Me había quedado atrás, querida Olga.Pero ya me he puesto al día de todas las entradas y sus comentarios. Oh!

Olga Bernad dijo...

¡Pues gracias!
Me gusta mucho escribir estas entradas.
Oye, vuelve a mandarme tu móvil, que no encuentro la hoja donde lo apunté y, si no, no podremos tomar un café cuando vaya a Sevilla (sorry).
Dámelo en otro comentario y no te lo publicaré.

Dyhego dijo...

Los sufridos y valientes caballos.
Salu2, OLGA.

Olga Bernad dijo...

Quizá la nobleza sea inversamente proporcional al ruido que hace nuestro dolor. No lo sé.
En cualquier caso, el poema es perfecto.
Salu2, mesié.

samsa777 dijo...

El primer poema que aprendí de memoria. Gracias por traerlo aquí.
Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

También fue el primero que se aprendió mi hijo (dejando aparte rimas escolares). No sé si hago bien; luego, la mitad de las cosas que lee le parecen tonterías. Claro;-)
Busca la misma sensación, y no es fácil.
Un fuerte abrazo.

Vale dijo...

que lindo eso!
espero que entres a mi blog! y me des tu opinion!

Olga Bernad dijo...

Gracias, Vale. Bienvenida.