martes, 8 de octubre de 2013

La tumbra de Keats, de Juan Carlos Mestre

Quimera dedica parte de su número 359 a hacer un especial repaso a la poesía española de los últimos 35 años.  Se reseñan diez libros de los publicados entre 1977, fecha de las primeras elecciones generales, y 2012 .  Unos sesenta escritores fueron consultados.  De esas sesenta listas personales se obtuvo una lista final con los diez títulos más votados.  Una excusa, nos dicen desde Quimera, para hablar de un puñado de libros, sin pretender que estos resultados sienten cátedra. La inclusión de los libros podía obedecer a criterios tan personales como los propios gustos o a la importancia o el peso más o menos objetivo que cada título hubiese tenido en este periodo.  Participé en esa lista.  Para mi sorpresa, un par de autores de los elegidos por mí coincidieron con el resultado, y casi todos fueron nombrados por otros.  En concreto, La tumba de Keats quedó en el noveno lugar, exactamente aquel en el que yo lo había colocado. Fue, además, un placer y un pequeño reto escribir sobre él. 


viernes, 6 de septiembre de 2013

viernes, 21 de junio de 2013

Antilogía Disociados (retrospectiva de la obra de cuatro autores)

Antilogía Disociados, Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013, 227 pp.
Ayer. Voy a Antígona para recoger un libro que tenía encargado.  Me topo con otro del que no tenía ni noticia. Mucho mejor editado, además. Lo ojeo. Lo hojeo. Se quiere quedar conmigo.  Me lo llevo. Me atrapa toda la noche. Una "antilogía" titulada Disociados que reúne, bajo la batuta de José Ángel Barrueco y Gsús Bonilla, poemas de El Ángel, Karmelo C. Iribarren, Roger Wolfe y David González

No sabía prácticamente nada de El Ángel. Leo y tengo la sensación de haberlo conocido. Se parece a los chicos que me gustaban cuando yo tenía doce años y ellos rondaban los veinte, en plenos ochenta, cuando ellos eran todo: fuertes, guapos, distintos, nuevos, inmortales... me muerde el corazón tropezármelo ahora, enterrado hace ya casi dos décadas, con un libro de poemas por todo recuerdo, un libro inencontrable a día de hoy, lanzado humildemente hacia el futuro el mismo año de su muerte como quien lanza una botella rota hacia un pantano.   "No es la mejor poesía que he leído", me dice hoy una filóloga inútil a la que conozco muy bien.  ¿Y por qué? Si no podía dejar de leerla y me encogía el estómago.  "Porque no es una cuestión de amor y este viaje de ida y vuelta hacia el juicio literario ya lo has hecho muchas veces. Y sabes que de la poesía a la ocurrencia, a la pose y al todo vale hay un solo segundo de distracción."  No hay sólo un segundo de distracción entre ir de suicida o suicidarse minuciosamente, entre adoptar una pose o no poder evitar ser lo que eres y cargar con esa cruz o con esas alas. Siempre será una cuestión de (extraño) amor. Hay algo glorioso -e inmensamente innecesario y triste- en ese Ángel muerto hace veinte años y en sus versos.  Se tragaba la luz como un demonio, pero ni así quedó completamente a oscuras.

Me apetecía dejar por aquí un poco de lo que he visto.  Quizá después lo analizaré todo, pero entonces ya no importará. Será como siempre. Cuestión de opinión.  Lo que menos me interesa últimamente.

El Ángel
Roger Wolfe
David González


Karmelo C. Iribarren

jueves, 20 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Insumisión, de Eduardo Moga






Lunes laborable de un cuarenta de mayo insumiso ante el refranero popular.  Y me llega este libro, que ha invadido mis intenciones y mi mesa de trabajo.  Qué ganas de leerlo. Qué placer ojearlo. Qué agradable sorpresa entre sus páginas.  LLévame a la arena en que dormías...




Insumisión, Eduardo Moga, Vaso Roto Ediciones, Madrid-México, 2013, 133 pp.

miércoles, 10 de abril de 2013

El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez




En los últimos tiempos, mientras lo urgente desplazaba por completo a lo importante y leer se me iba convirtiendo en un lujo que casi no me podía permitir, llegaron a mi buzón algunos libros que ahora empiezo a disfrutar sin prisa.  Quisiera compartir al menos algunas impresiones. Demasiadas veces se me queda la intención en el tintero. Por ejemplo: El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez, es una de las ediciones más bonitas que he tenido en la mano en mucho tiempo.  No conocía (mi ignorancia es tanta) la colección Deva, del Ateneo Obrero de Gijón, dirigida por José Bolado. Me cuenta Carlos que esta colección tiene ya casi treinta años y que aparecen en ella poetas consagrados, poetas jóvenes, antologías de carácter general… tengo que buscar más títulos.

Esta primera publicación de Carlos Iglesias recoge poemas escritos entre 2003 y 2011.  Se abre con un breve texto de solapa a cargo de Fernando Beltrán y se cierra con un "Historial del libro", a modo de epílogo, de Rodrigo Olay.  Habla este último desde la amistad y la admiración, sin negar ni disfrazar ninguna de las dos cosas. Me gusta eso. Me gusta El niño de arena. Buena poesía bien editada. O sea: un placer. Enhorabuena, Carlos. 


miércoles, 27 de febrero de 2013

Plasencias, de Álvaro Valverde


Me llega, casi como un mensaje en una botella dirigido a la especie de isla que ahora es mi vida, el libro de un amigo.  Encuentro este Destierro entre sus páginas.  Un destierro en un libro con nombre de ciudad.  Y pienso que Plasencia, a la que odia y ama como Catulo a Lesbia, la fundada bajo el lema Ut placeat Deo et hominibus, puede tener avenidas comunes con la ciudad interior de todos los hombres, desterrados o no.  Esa circunstancia depende quizá más del momento que del lugar.  El libro recorre precisamente los momentos, las diversas Plasencias que el tiempo le entregó; y él las devuelve a todos (o a nadie o a sí mismo) envueltas en palabras sencillas y potentes.  Me reencuentro una vez más con la delicada solidez de su poesía.  Y me siento tan cerca, sí.


(Plasencias, Álvaro Valverde, de la luna libros, colección de poesía Luna de poniente dirigida por Elías Moro y Marino González Montero, Mérida, 2013, 75 pp.)