jueves, 14 de abril de 2016

"Maleza viva", de Gemma Pellicer



































Reseña publicada en el suplemento cultural del periódico HERALDO DE ARAGÓN (ARTES&LETRAS nº 536 - 14/04/2016)

martes, 24 de febrero de 2015

"Rosas de plomo", de Jesús Cotta


Hace unos cuatro años, durante mi último viaje a Sevilla, coincidí con Jesús Cotta como jurado en un premio de Ediciones de la Isla de Siltolá.  Entre las muchas cosas que comentamos, me habló del proyecto de un libro sobre Lorca y José Antonio en el que ya estaba trabajando entonces y que ahora por fin ve la luz. Se trata de Rosas de plomo, premio Stella Maris de biografía histórica.  Se centra en la amistad y muerte de las dos figuras.  Muchísimas ganas de leerlo y de felicitar al amigo por el proyecto cumplido.  La mejor de las suertes para esta interesante y compleja apuesta. 

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jueves, 23 de octubre de 2014

Los huesos olvidados, de Antonio Rivero Taravillo



“Los huesos olvidados”, Antonio Rivero Taravillo, Renacimiento (Espuela de plata), Sevilla, 2014, 196 pp.

Antonio Rivero Taravillo se estrena en el género de la novela con “Los huesos olvidados”, una historia que arranca de un deseo: la protagonista, Encarna, quiere averiguar la verdad sobre la muerte de su padre, un militante del POUM desaparecido durante la guerra.  Juan Bosch (basado en un personaje real) fue amigo de Octavio Paz y, por eso, parte hacia México para entrevistarlo.
El periplo mexicano de Encarna consta de tres salidas que nos recuerdan las tres salidas de Don Quijote.  Ella persigue una ausencia que quiere ser convocada a través de la investigación.  Es una odisea íntima pero también física que nos lleva por calles, paisajes y literaturas que el autor domina con innegable solvencia. Las teselas rescatadas van formando el mosaico imperfecto del pasado.  Bosch es la huella de los que anduvieron como peones anónimos entre la Historia; e historia y literatura se tocan como los personajes reales y ficticios que se mezclan en la novela.
El viaje de Encarna se torna también en exploración colectiva: ella va tomando notas casi desesperadas para su propio relato, nosotros la vemos buscar en un mundo que ya se nos está escapando y que es también como un padre que murió.  La historia de Juan Bosch, esquiva y sangrante, no se quiere oficial, sino auténtica. Lo contrario sería como recitar un poema cuando su sentido se ha derrumbado. Algo así ocurre simbólicamente en la novela cuando Octavio Paz está a punto de leer su homenaje al miliciano muerto en el frente de Aragón y lo descubre sentado entre su público.
El relato se apega a la realidad: comunistas, trotskistas, anarquistas, fascistas; siglas (POUM, PSUC, JCI, CEDA); nombres propios que dotaron de contenido preciso aquel momento… Pero mucho más que en la lucha entre las dos Españas, la clave de la historia está en las luchas internas y en la persecución que el POUM sufrió por parte de los comunistas. Fueron guerras dentro de la guerra, como si la sinrazón fuese una enorme muñeca rusa que guarda otras más pequeñas en su interior.  
El tiempo real de la novela es el fin de siglo, simbolizando quizá con esa frontera milenaria el límite en el que aún era posible averiguar de manera directa qué pasó. Pero todos los testigos mueren: Octavio Paz, Elena Garró, todos los que estuvieron con el hombre sobre el que Encarna (cuyo nombre también se nos antoja simbólico) investiga.  Al final, el verso de Paz que sirve de cita al libro: “Has muerto entre los tuyos, por los tuyos” no tiene un sentido circunstancial, sino agente, y serviría como epitafio terrible y certero para cualquier muerto de una guerra civil.  Todo sigue ahí, esperando ser comprendido, aunque la esperanza no llegue a convencimiento pues la memoria es, como decía el poeta en una de sus últimas entrevistas, “la gran fabricante de fantasmas”.


Reseña publicada en el suplemento cultural del periódico HERALDO DE ARAGÓN (ARTES&LETRAS nº 476 - 23/10/2014)

lunes, 20 de octubre de 2014

Lo que dejan los días, de Pablo Núñez


Pablo Núñez (Langreo, 1980) es licenciado en Periodismo y doctor en Filología Hispánica, ejerce como profesor de literatura en el UNED y forma parte de la Oficina de Comunicación de la Universidad de Oviedo.  Dirige con Cristián David López la revista ANÁFORA y, junto al segundo número de dicha revista, me envía su último libro, Lo que dejan los días -reciente premio Dionisia García- publicado por el Aula de Poesía de la Universidad de Murcia. Comparto aquí uno de sus poemas, este "Desorden" que yo ya he hecho mío:   



domingo, 24 de agosto de 2014

Nuevo mix de verano


Apurando el último fin de semana de agosto, desayuno a pie de piscina con tres libros que sus autores me enviaron durante el verano: Alquimia ha de ser, de Alfredo Rodríguez, recién publicado en Renacimiento; Tinta China, de Hilario Barrero, en Cylea Ediciones (de la colección Cuadernos de Salima), con poemas e ilustraciones suyas; y La victoria en la derrota, de José Luis Sevillano, Premio Poesía Universidad de Oviedo en 2011.  Selecciono algunos poemas de cada uno... y me dispongo a pasar el día con su relectura. Gracias a los tres por acompañarme este verano.  

(Alfredo Rodríguez, Alquimia ha de ser, Renacimiento, Sevilla, 2014, 54 pp.)


(José Luis Sevillano, La victoria en la derrota, Ediciones de la Universidad de Oviedo, 2011, 77 pp.)




























(Hilario Barrero, Tinta China, Cuadernos de Salima, nº 3, Cylea Ediciones, Segovia, 2014, 55 pp.)


viernes, 20 de junio de 2014

Mix de verano


A punto de estrenar el verano y el fin de semana, unas ideas para las agradables horas que quizá tengamos libres. Muchas cosas en mi buzón: el número de junio de Quimera. Revista de Literatura, con Dossier de Alfred Jarry (gracias, Juan Vico); las útimas publicaciones de Ediciones de la Isla de Siltolá (La víspera, de Rodrigo Olay y El peregrino, de Carlos Martínez Aguirre) por cortesía de su editor, Javier Sánchez Menéndez, quien también me manda su última publicación, La muerte oculta, aparecida en Vitela con prólogo de Antonio Colinas y epílogo de Tomás Rodríguez Reyes. Julio Castelló me envía Yosotros, su poemario de Ediciones Evohé en la colección Intravagantes, e Ignacio Escuín me regaló hace poco las Radiaciones publicadas en Eclipsados, que recogen trazos de diecisiete poetas contemporaneos y conmemoran el proyecto de Sopa De Poetes: diez años de trabajo, ocho temporadas de radio y casi noventa entrevistados entre los que tuve el honor de estar. 

¡Gracias y enhorabuena a todos!

lunes, 24 de marzo de 2014

La balada de Molly Sinclair, de Juan Vico

La balada de Molly Sinclair, Juan Vico, II premio de poesía Origami, 2014, 39 pp.
  Hoy, en  mi mesa de trabajo, un regalo.  Esta vez con dedicatoria manuscrita y también impresa.  Una dedicatoria que parte de mis versos, pasa por mis ojos y va directa a mi memoria. Un poema para mí, un poema de otro.  Un poema de Juan. Gracias. 
 

domingo, 9 de marzo de 2014

18 meses de cautiverio, de Eduardo Pérez Ortiz (Edición de Jesús M. Sánchez)


"18 meses de cautiverio", Eduardo Pérez Ortiz (Edición de Jesús M. Sánchez), Interfolio Libros, 2010, 324 pp. 

Tengo en la mano el relato, escrito en primera persona, de una página triste de la historia reciente: el Desastre de Annual   Nos lo cuenta el teniente coronel Eduardo Pérez Ortiz, que sobrevivió a la matanza de aquel verano de 1921 y tambièn al posterior y largo cautiverio.  Me llega por cortesía de Jesús M. Sánchez, encargado de su reedición y del prólogo que la acompaña.

Publicado por primera vez en 1923, muy pocos meses después de la liberación, el libro se había convertido en un clásico entre las publicaciones sobre el tema, siempre citado pero ya inencontrable. Del interés que suscita es buena prueba que esta reciente edición de Interfolio, dentro de una colección de libros que tratan del viaje y la aventura buscando "los testimonios de quienes han estado allí",  se encuentre ya agotada.  Lo leeremos y guardaremos como la rara joya que es y esperaremos a la segunda edición para verlo poblar nuevamente las librerías.

martes, 8 de octubre de 2013

La tumbra de Keats, de Juan Carlos Mestre

Quimera dedica parte de su número 359 a hacer un especial repaso a la poesía española de los últimos 35 años.  Se reseñan diez libros de los publicados entre 1977, fecha de las primeras elecciones generales, y 2012 .  Unos sesenta escritores fueron consultados.  De esas sesenta listas personales se obtuvo una lista final con los diez títulos más votados.  Una excusa, nos dicen desde Quimera, para hablar de un puñado de libros, sin pretender que estos resultados sienten cátedra. La inclusión de los libros podía obedecer a criterios tan personales como los propios gustos o a la importancia o el peso más o menos objetivo que cada título hubiese tenido en este periodo.  Participé en esa lista.  Para mi sorpresa, un par de autores de los elegidos por mí coincidieron con el resultado, y casi todos fueron nombrados por otros.  En concreto, La tumba de Keats quedó en el noveno lugar, exactamente aquel en el que yo lo había colocado. Fue, además, un placer y un pequeño reto escribir sobre él. 


viernes, 6 de septiembre de 2013

viernes, 21 de junio de 2013

Antilogía Disociados (retrospectiva de la obra de cuatro autores)

Antilogía Disociados, Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013, 227 pp.
Ayer. Voy a Antígona para recoger un libro que tenía encargado.  Me topo con otro del que no tenía ni noticia. Mucho mejor editado, además. Lo ojeo. Lo hojeo. Se quiere quedar conmigo.  Me lo llevo. Me atrapa toda la noche. Una "antilogía" titulada Disociados que reúne, bajo la batuta de José Ángel Barrueco y Gsús Bonilla, poemas de El Ángel, Karmelo C. Iribarren, Roger Wolfe y David González

No sabía prácticamente nada de El Ángel. Leo y tengo la sensación de haberlo conocido. Se parece a los chicos que me gustaban cuando yo tenía doce años y ellos rondaban los veinte, en plenos ochenta, cuando ellos eran todo: fuertes, guapos, distintos, nuevos, inmortales... me muerde el corazón tropezármelo ahora, enterrado hace ya casi dos décadas, con un libro de poemas por todo recuerdo, un libro inencontrable a día de hoy, lanzado humildemente hacia el futuro el mismo año de su muerte como quien lanza una botella rota hacia un pantano.   "No es la mejor poesía que he leído", me dice hoy una filóloga inútil a la que conozco muy bien.  ¿Y por qué? Si no podía dejar de leerla y me encogía el estómago.  "Porque no es una cuestión de amor y este viaje de ida y vuelta hacia el juicio literario ya lo has hecho muchas veces. Y sabes que de la poesía a la ocurrencia, a la pose y al todo vale hay un solo segundo de distracción."  No hay sólo un segundo de distracción entre ir de suicida o suicidarse minuciosamente, entre adoptar una pose o no poder evitar ser lo que eres y cargar con esa cruz o con esas alas. Siempre será una cuestión de (extraño) amor. Hay algo glorioso -e inmensamente innecesario y triste- en ese Ángel muerto hace veinte años y en sus versos.  Se tragaba la luz como un demonio, pero ni así quedó completamente a oscuras.

Me apetecía dejar por aquí un poco de lo que he visto.  Quizá después lo analizaré todo, pero entonces ya no importará. Será como siempre. Cuestión de opinión.  Lo que menos me interesa últimamente.

El Ángel
Roger Wolfe
David González


Karmelo C. Iribarren

jueves, 20 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Insumisión, de Eduardo Moga






Lunes laborable de un cuarenta de mayo insumiso ante el refranero popular.  Y me llega este libro, que ha invadido mis intenciones y mi mesa de trabajo.  Qué ganas de leerlo. Qué placer ojearlo. Qué agradable sorpresa entre sus páginas.  LLévame a la arena en que dormías...




Insumisión, Eduardo Moga, Vaso Roto Ediciones, Madrid-México, 2013, 133 pp.

miércoles, 10 de abril de 2013

El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez




En los últimos tiempos, mientras lo urgente desplazaba por completo a lo importante y leer se me iba convirtiendo en un lujo que casi no me podía permitir, llegaron a mi buzón algunos libros que ahora empiezo a disfrutar sin prisa.  Quisiera compartir al menos algunas impresiones. Demasiadas veces se me queda la intención en el tintero. Por ejemplo: El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez, es una de las ediciones más bonitas que he tenido en la mano en mucho tiempo.  No conocía (mi ignorancia es tanta) la colección Deva, del Ateneo Obrero de Gijón, dirigida por José Bolado. Me cuenta Carlos que esta colección tiene ya casi treinta años y que aparecen en ella poetas consagrados, poetas jóvenes, antologías de carácter general… tengo que buscar más títulos.

Esta primera publicación de Carlos Iglesias recoge poemas escritos entre 2003 y 2011.  Se abre con un breve texto de solapa a cargo de Fernando Beltrán y se cierra con un "Historial del libro", a modo de epílogo, de Rodrigo Olay.  Habla este último desde la amistad y la admiración, sin negar ni disfrazar ninguna de las dos cosas. Me gusta eso. Me gusta El niño de arena. Buena poesía bien editada. O sea: un placer. Enhorabuena, Carlos. 


miércoles, 27 de febrero de 2013

Plasencias, de Álvaro Valverde


Me llega, casi como un mensaje en una botella dirigido a la especie de isla que ahora es mi vida, el libro de un amigo.  Encuentro este Destierro entre sus páginas.  Un destierro en un libro con nombre de ciudad.  Y pienso que Plasencia, a la que odia y ama como Catulo a Lesbia, la fundada bajo el lema Ut placeat Deo et hominibus, puede tener avenidas comunes con la ciudad interior de todos los hombres, desterrados o no.  Esa circunstancia depende quizá más del momento que del lugar.  El libro recorre precisamente los momentos, las diversas Plasencias que el tiempo le entregó; y él las devuelve a todos (o a nadie o a sí mismo) envueltas en palabras sencillas y potentes.  Me reencuentro una vez más con la delicada solidez de su poesía.  Y me siento tan cerca, sí.


(Plasencias, Álvaro Valverde, de la luna libros, colección de poesía Luna de poniente dirigida por Elías Moro y Marino González Montero, Mérida, 2013, 75 pp.)

viernes, 9 de noviembre de 2012

Misántropo, ma non troppo, de Juan Antonio González Iglesias


Que no te pase a ti con los misántropos
lo mismo que a los hombres con los hombres"
(Meditaciones, 7, Marco Aurelio)

Durante veinte años he tratado
con muy pocas personas. Desatento
a todo lo que no fuera solsticio
o equinoccio,
en la soberanía del invierno
y el verano
celebraba mis fiestas
esperándote.
Adonde me invitaban no acudí.
¿El motivo? Uno solo:
me concentro mejor en un ciprés
que en las conversaciones.
Así he concluido
que cada árbol es un incontable
como el agua.
Así son cada vez más las personas
a las que quiero mucho y veo poco.
Un ángulo me basta,
un libro y un amigo, un sueño breve.
Tiempo para el amor es lo que pido.
En los actos sociales pienso en ti.
Casi siempre
entre el ruido de copas, de palabras,
llega cierto momento en el que pienso:
Necesito urgentemente ver a un limpio de corazón.
Hablar con él. Guardarme entre sus brazos.
Descansar mi cabeza
encima de la roja frecuencia de su vida.
Únicamente esto.
que en los actos sociales pienso en ti.


(Un ángulo me basta, Visor, 2002)

jueves, 18 de octubre de 2012

martes, 9 de octubre de 2012

Víctor Botas

Leo la poesía completa de Víctor Botas.  Apenas conocía a este autor.  A veces no apetece decir mucho.  Creo que alguna de mis tardes más felices (y no sé si es feliz la palabra, pero qué importa) han consistido en eso: leer y callar.  Después de ese silencio vienen, si vienen, las palabras.

NO SER EN MODO ALGUNO

Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos.
                                           Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.

Víctor Botas, Poesía Completa (Edición y prólogo de José Luis García Martín), Siltolá, 2012.