viernes, 20 de junio de 2014

Mix de verano


A punto de estrenar el verano y el fin de semana, unas ideas para las agradables horas que quizá tengamos libres. Muchas cosas en mi buzón: el número de junio de Quimera. Revista de Literatura, con Dossier de Alfred Jarry (gracias, Juan Vico); las útimas publicaciones de Ediciones de la Isla de Siltolá (La víspera, de Rodrigo Olay y El peregrino, de Carlos Martínez Aguirre) por cortesía de su editor, Javier Sánchez Menéndez, quien también me manda su última publicación, La muerte oculta, aparecida en Vitela con prólogo de Antonio Colinas y epílogo de Tomás Rodríguez Reyes. Julio Castelló me envía Yosotros, su poemario de Ediciones Evohé en la colección Intravagantes, e Ignacio Escuín me regaló hace poco las Radiaciones publicadas en Eclipsados, que recogen trazos de diecisiete poetas contemporaneos y conmemoran el proyecto de Sopa De Poetes: diez años de trabajo, ocho temporadas de radio y casi noventa entrevistados entre los que tuve el honor de estar. 

¡Gracias y enhorabuena a todos!

lunes, 24 de marzo de 2014

La balada de Molly Sinclair, de Juan Vico

La balada de Molly Sinclair, Juan Vico, II premio de poesía Origami, 2014, 39 pp.
  Hoy, en  mi mesa de trabajo, un regalo.  Esta vez con dedicatoria manuscrita y también impresa.  Una dedicatoria que parte de mis versos, pasa por mis ojos y va directa a mi memoria. Un poema para mí, un poema de otro.  Un poema de Juan. Gracias. 
 

domingo, 9 de marzo de 2014

18 meses de cautiverio, de Eduardo Pérez Ortiz (Edición de Jesús M. Sánchez)


"18 meses de cautiverio", Eduardo Pérez Ortiz (Edición de Jesús M. Sánchez), Interfolio Libros, 2010, 324 pp. 

Tengo en la mano el relato, escrito en primera persona, de una página triste de la historia reciente: el Desastre de Annual   Nos lo cuenta el teniente coronel Eduardo Pérez Ortiz, que sobrevivió a la matanza de aquel verano de 1921 y tambièn al posterior y largo cautiverio.  Me llega por cortesía de Jesús M. Sánchez, encargado de su reedición y del prólogo que la acompaña.

Publicado por primera vez en 1923, muy pocos meses después de la liberación, el libro se había convertido en un clásico entre las publicaciones sobre el tema, siempre citado pero ya inencontrable. Del interés que suscita es buena prueba que esta reciente edición de Interfolio, dentro de una colección de libros que tratan del viaje y la aventura buscando "los testimonios de quienes han estado allí",  se encuentre ya agotada.  Lo leeremos y guardaremos como la rara joya que es y esperaremos a la segunda edición para verlo poblar nuevamente las librerías.

martes, 8 de octubre de 2013

La tumbra de Keats, de Juan Carlos Mestre

Quimera dedica parte de su número 359 a hacer un especial repaso a la poesía española de los últimos 35 años.  Se reseñan diez libros de los publicados entre 1977, fecha de las primeras elecciones generales, y 2012 .  Unos sesenta escritores fueron consultados.  De esas sesenta listas personales se obtuvo una lista final con los diez títulos más votados.  Una excusa, nos dicen desde Quimera, para hablar de un puñado de libros, sin pretender que estos resultados sienten cátedra. La inclusión de los libros podía obedecer a criterios tan personales como los propios gustos o a la importancia o el peso más o menos objetivo que cada título hubiese tenido en este periodo.  Participé en esa lista.  Para mi sorpresa, un par de autores de los elegidos por mí coincidieron con el resultado, y casi todos fueron nombrados por otros.  En concreto, La tumba de Keats quedó en el noveno lugar, exactamente aquel en el que yo lo había colocado. Fue, además, un placer y un pequeño reto escribir sobre él. 


viernes, 6 de septiembre de 2013

Los estratos, de Juan Cárdenas

Este verano estrené colaboración. En el número 356-357 ( julio-agosto) de la revista Quimera. 



viernes, 21 de junio de 2013

Antilogía Disociados (retrospectiva de la obra de cuatro autores)

Antilogía Disociados, Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013, 227 pp.
Ayer. Voy a Antígona para recoger un libro que tenía encargado.  Me topo con otro del que no tenía ni noticia. Mucho mejor editado, además. Lo ojeo. Lo hojeo. Se quiere quedar conmigo.  Me lo llevo. Me atrapa toda la noche. Una "antilogía" titulada Disociados que reúne, bajo la batuta de José Ángel Barrueco y Gsús Bonilla, poemas de El Ángel, Karmelo C. Iribarren, Roger Wolfe y David González

No sabía prácticamente nada de El Ángel. Leo y tengo la sensación de haberlo conocido. Se parece a los chicos que me gustaban cuando yo tenía doce años y ellos rondaban los veinte, en plenos ochenta, cuando ellos eran todo: fuertes, guapos, distintos, nuevos, inmortales... me muerde el corazón tropezármelo ahora, enterrado hace ya casi dos décadas, con un libro de poemas por todo recuerdo, un libro inencontrable a día de hoy, lanzado humildemente hacia el futuro el mismo año de su muerte como quien lanza una botella rota hacia un pantano.   "No es la mejor poesía que he leído", me dice hoy una filóloga inútil a la que conozco muy bien.  ¿Y por qué? Si no podía dejar de leerla y me encogía el estómago.  "Porque no es una cuestión de amor y este viaje de ida y vuelta hacia el juicio literario ya lo has hecho muchas veces. Y sabes que de la poesía a la ocurrencia, a la pose y al todo vale hay un solo segundo de distracción."  No hay sólo un segundo de distracción entre ir de suicida o suicidarse minuciosamente, entre adoptar una pose o no poder evitar ser lo que eres y cargar con esa cruz o con esas alas. Siempre será una cuestión de (extraño) amor. Hay algo glorioso -e inmensamente innecesario y triste- en ese Ángel muerto hace veinte años y en sus versos.  Se tragaba la luz como un demonio, pero ni así quedó completamente a oscuras.

Me apetecía dejar por aquí un poco de lo que he visto.  Quizá después lo analizaré todo, pero entonces ya no importará. Será como siempre. Cuestión de opinión.  Lo que menos me interesa últimamente.

El Ángel
Roger Wolfe
David González


Karmelo C. Iribarren

jueves, 20 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Insumisión, de Eduardo Moga






Lunes laborable de un cuarenta de mayo insumiso ante el refranero popular.  Y me llega este libro, que ha invadido mis intenciones y mi mesa de trabajo.  Qué ganas de leerlo. Qué placer ojearlo. Qué agradable sorpresa entre sus páginas.  LLévame a la arena en que dormías...




Insumisión, Eduardo Moga, Vaso Roto Ediciones, Madrid-México, 2013, 133 pp.

miércoles, 10 de abril de 2013

El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez




En los últimos tiempos, mientras lo urgente desplazaba por completo a lo importante y leer se me iba convirtiendo en un lujo que casi no me podía permitir, llegaron a mi buzón algunos libros que ahora empiezo a disfrutar sin prisa.  Quisiera compartir al menos algunas impresiones. Demasiadas veces se me queda la intención en el tintero. Por ejemplo: El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez, es una de las ediciones más bonitas que he tenido en la mano en mucho tiempo.  No conocía (mi ignorancia es tanta) la colección Deva, del Ateneo Obrero de Gijón, dirigida por José Bolado. Me cuenta Carlos que esta colección tiene ya casi treinta años y que aparecen en ella poetas consagrados, poetas jóvenes, antologías de carácter general… tengo que buscar más títulos.

Esta primera publicación de Carlos Iglesias recoge poemas escritos entre 2003 y 2011.  Se abre con un breve texto de solapa a cargo de Fernando Beltrán y se cierra con un "Historial del libro", a modo de epílogo, de Rodrigo Olay.  Habla este último desde la amistad y la admiración, sin negar ni disfrazar ninguna de las dos cosas. Me gusta eso. Me gusta El niño de arena. Buena poesía bien editada. O sea: un placer. Enhorabuena, Carlos. 


miércoles, 27 de febrero de 2013

Plasencias, de Álvaro Valverde


Me llega, casi como un mensaje en una botella dirigido a la especie de isla que ahora es mi vida, el libro de un amigo.  Encuentro este Destierro entre sus páginas.  Un destierro en un libro con nombre de ciudad.  Y pienso que Plasencia, a la que odia y ama como Catulo a Lesbia, la fundada bajo el lema Ut placeat Deo et hominibus, puede tener avenidas comunes con la ciudad interior de todos los hombres, desterrados o no.  Esa circunstancia depende quizá más del momento que del lugar.  El libro recorre precisamente los momentos, las diversas Plasencias que el tiempo le entregó; y él las devuelve a todos (o a nadie o a sí mismo) envueltas en palabras sencillas y potentes.  Me reencuentro una vez más con la delicada solidez de su poesía.  Y me siento tan cerca, sí.


(Plasencias, Álvaro Valverde, de la luna libros, colección de poesía Luna de poniente dirigida por Elías Moro y Marino González Montero, Mérida, 2013, 75 pp.)

jueves, 10 de enero de 2013

viernes, 9 de noviembre de 2012

Misántropo, ma non troppo, de Juan Antonio González Iglesias


Que no te pase a ti con los misántropos
lo mismo que a los hombres con los hombres"
(Meditaciones, 7, Marco Aurelio)

Durante veinte años he tratado
con muy pocas personas. Desatento
a todo lo que no fuera solsticio
o equinoccio,
en la soberanía del invierno
y el verano
celebraba mis fiestas
esperándote.
Adonde me invitaban no acudí.
¿El motivo? Uno solo:
me concentro mejor en un ciprés
que en las conversaciones.
Así he concluido
que cada árbol es un incontable
como el agua.
Así son cada vez más las personas
a las que quiero mucho y veo poco.
Un ángulo me basta,
un libro y un amigo, un sueño breve.
Tiempo para el amor es lo que pido.
En los actos sociales pienso en ti.
Casi siempre
entre el ruido de copas, de palabras,
llega cierto momento en el que pienso:
Necesito urgentemente ver a un limpio de corazón.
Hablar con él. Guardarme entre sus brazos.
Descansar mi cabeza
encima de la roja frecuencia de su vida.
Únicamente esto.
que en los actos sociales pienso en ti.


(Un ángulo me basta, Visor, 2002)

jueves, 18 de octubre de 2012

martes, 9 de octubre de 2012

Víctor Botas

Leo la poesía completa de Víctor Botas.  Apenas conocía a este autor.  A veces no apetece decir mucho.  Creo que alguna de mis tardes más felices (y no sé si es feliz la palabra, pero qué importa) han consistido en eso: leer y callar.  Después de ese silencio vienen, si vienen, las palabras.

NO SER EN MODO ALGUNO

Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos.
                                           Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.

Víctor Botas, Poesía Completa (Edición y prólogo de José Luis García Martín), Siltolá, 2012.


domingo, 7 de octubre de 2012

Cariñena, de Antón Castro.


Lo último que había leído de Antón Castro era El testamento de amor de Patricio Julve, una hermosa reedición en Xordica de una colección de historias publicada en Destino, hace tiempo agotada. Me pareció su mejor libro (aunque a los autores nos guste poco que comparen a nuestros hijos), así que cuando me dispuse a leer este Cariñena – su nueva obra, editada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen del vino con el mismo nombre-.pensé en beber más de lo mismo: el potente sabor del párrafo enjundioso mezclado con el aroma del vino de aquí. Pues no. Hay una ausencia total de la intensidad telúrica de aquellas narraciones, de su pasión arrasadora y, sin embargo, lo arrollador aquí es la sencillez, su tímida poesía, quizá porque -autobiográfica como el autor reconoce a esta obra-, quedó preso mientras la escribía del recuerdo del joven que fue, aquel objetor que en 1978 huyó de su Galicia natal y empezó a buscar trabajo en la vendimia de estas tierras.  Lo cierto es que ha conseguido trasladar a unas líneas escritas en 2012 su naturalidad y su suave misterio. Junto al tema del vino, recio y oloroso, la experiencia personal, aún tan en blanco. Es realmente un libro que respira autenticidad (qué bien relatado el encuentro con esas gentes y su manera de ser, qué perplejidad sin aspavientos la de aquel chico que anotaba sensaciones y palabras). Me parece uno de los logros más importantes del libro, esa precisión sin estridencias. Vemos claramente a aquel Filiño, taciturno y gallego, inexperto y medio enamorado (como actitud mental que tal vez era ya crónica), frente al cierzo, las palabras nuevas, la dureza del trabajo y la incertidumbre vital.  Me ha encantado leerlo. Me gusta ir descubriendo, como el que anda un paisaje, los distintos registros de un mismo autor. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Un poema de Rosario Troncoso

Rosario Troncoso, El eje imaginario, Ediciones En Huida, 2012, 57 pp.   
 
Rosario me envía su Eje imaginario.  La fuerza del color del libro envuelve, esconde (y protege) una delicada fragilidad. 

FRAGILIDAD

Anoche en el silencio fui frágil.


El aire licuó la sangre y los huesos.


Los restos del pasado y de la carne

se aferraban con fuerza a mis tobillos
como monstruos ciegos bajo la cama.

El frío, a dentelladas, arrastró mi voz

eternamente lejos.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Digo vivir, de Blas de Otero

Uno de los poemas que siempre acaban por volverme a la cabeza...


  DIGO VIVIR

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra     
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.


Blas de Otero


jueves, 13 de septiembre de 2012

Un centro fugitivo, de Álvaro Valverde

TERRITORIO VALVERDE


(publicado en el suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón-
 Artes&Letras nº 389- 13/09/2012)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Zaragoza (vista por Círculo Fotográfico de Aragón)


Septiembre es el mes de la vuelta a casa.  Zaragoza.  En esta ocasión, la traigo aquí vista por  Círculo Fotógráfico de Aragón, que, a través de la Diputación Provincial, publicó hace unos meses un libro cuya presentación tendrá lugar el próximo día 25 en el Teatro Principal, a las 7 de la tarde. María Teresa Gómez Puertas tuvo la cortesía de regalármelo recién salido del horno.  De ella son estas preciosas fotografías que guardan dos puentes tan distintos sobre el mismo río: el Ebro que le dio a esta ciudad la excusa perfecta para nacer aquí. 


No es una guía turísitica ni un folleto publicitario, se trata más bien de una colección de miradas sobre la ciudad, sobre sus lugares clásicos, sus lugares comunes y sus rincones.  De todos ellos obtenemos una nueva versión, otra perspectiva. La pluralidad de autores y estilos aporta una visión poliédrica que nos hace entenderla de una forma algo caótica, pero así son todas las ciudades vivas, esculpidas por el tiempo y los ojos de la gente. Gracias a CFA por este gran libro.

Zaragoza permanece y posa, a veces, como una actriz. Pasen y vean:

 Fotografías: