Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones de la Isla de Siltolá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones de la Isla de Siltolá. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de junio de 2014

Mix de verano


A punto de estrenar el verano y el fin de semana, unas ideas para las agradables horas que quizá tengamos libres. Muchas cosas en mi buzón: el número de junio de Quimera. Revista de Literatura, con Dossier de Alfred Jarry (gracias, Juan Vico); las útimas publicaciones de Ediciones de la Isla de Siltolá (La víspera, de Rodrigo Olay y El peregrino, de Carlos Martínez Aguirre) por cortesía de su editor, Javier Sánchez Menéndez, quien también me manda su última publicación, La muerte oculta, aparecida en Vitela con prólogo de Antonio Colinas y epílogo de Tomás Rodríguez Reyes. Julio Castelló me envía Yosotros, su poemario de Ediciones Evohé en la colección Intravagantes, e Ignacio Escuín me regaló hace poco las Radiaciones publicadas en Eclipsados, que recogen trazos de diecisiete poetas contemporaneos y conmemoran el proyecto de Sopa De Poetes: diez años de trabajo, ocho temporadas de radio y casi noventa entrevistados entre los que tuve el honor de estar. 

¡Gracias y enhorabuena a todos!

martes, 9 de octubre de 2012

Víctor Botas

Leo la poesía completa de Víctor Botas.  Apenas conocía a este autor.  A veces no apetece decir mucho.  Creo que alguna de mis tardes más felices (y no sé si es feliz la palabra, pero qué importa) han consistido en eso: leer y callar.  Después de ese silencio vienen, si vienen, las palabras.

NO SER EN MODO ALGUNO

Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos.
                                           Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.

Víctor Botas, Poesía Completa (Edición y prólogo de José Luis García Martín), Siltolá, 2012.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Un centro fugitivo, de Álvaro Valverde

TERRITORIO VALVERDE


(publicado en el suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón-
 Artes&Letras nº 389- 13/09/2012)

viernes, 6 de julio de 2012

SILTOLÁ



Extiendo sobre la mesa los últimos libros que Javier Sánchez Menéndez me envió, como hace habitualmente.  Muchas novedades de Siltolá y su propia obra, aparecida en Los papeles del sitio: Teoría de las inclinaciones.  

Pienso que esta imagen no es solo la de la generosidad, sino la de un pequeño gran triunfo.  Recuerdo que hace apenas tres años, cuando Javier me propuso publicar mi primer poemario en Siltolá, la editorial era todavía una idea.  Hoy es una realidad que aúna pluralidad de colecciones, autores y voces junto a una forma de publicar en la que se mantiene una relación calidad-precio de las más interesantes en el panorama nacional.  Desde el papel a la tipografía, me consta que se cuida cada detalle como si cada libro y cada colección fuesen una pequeña obra de arte. 

A veces las cosas salen, avanzan, crecen.  Y yo me alegro infinitamente. No se trata esta vez de hablar de los autores, pues de alguno me ocuparé más adelante.  Pero no habría libros si no hubiese iniciativas así, iniciativas que nacen vivas aunque algunos miren siempre por encima del hombro de los sueños.  Tu mejor respuesta: los libros encima de la mesa. 

Enhorabuena y gracias, Javier. 

     http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/12/andalucia/1339520380_216033.html
Clic aquí 


viernes, 2 de marzo de 2012

Una rima, de Juan Manuel Macías

La primera vez que leí este poema me quedó una sensación de sorpresa. Pensé que no todo el mundo puede hacer una rima ni nombrar  la luna y salir ileso. Sepultada por los prejuicios del oído moderno (y quizá por la imposibilidad de enmascarar carencias más fácilmente disimulables envueltas en otras formas), la rima nos interroga sobre el concepto de originalidad.  Algo de valentía y mucho de talento hace falta para enarbolar con sencillez esta bandera, siquiera por un momento.  La libertad  también es así; la gana es sagrada.

UNA RIMA

Una rima es un péndulo muy serio,
arco iris con billete de ida y vuelta
de tus párpados al centro del misterio.

Qué raro cautiverio
licuarse entre la lluvia más esbelta,
dejarse columpiar por las campanas
en la tarde erigida de manzanas
y hablar al viento en íntimo salterio.
Vibrar con los sedientos arenales,
llanto desesperado de resquicios
por hacer sonar tu pelo entre un corro de puntos cardinales.

Una rima es un faro de pupila alterna
para peinar con siglos y leyendas la ola
y humedecer tu lenta espalda con precipicios.
Aldebarán derrama la estela roja de su linterna;
rema y rema violín y barcarola,
y enarbola sin miedo la bandera
del ágil minutero pulsador de oceanos
que gira por la tierra (peonza o calavera.)

Una rima es la luna mensajera,
periódica hilandera
de mi sombra a la palma de tus manos.

Juan Manuel Macías
(De Cantigas y cárceles, Eciones de la Isla de Siltolá, 2011))

jueves, 2 de febrero de 2012

En la cama con la muerte, de Luis Alberto de Cuenca

Luis Alberto de Cuenca, Ediciones de la Isla de Siltolá, Colección Anejos de Siltolá, Sevilla, 2011.  69 pp.
 


La última entrega de la colección Anejos de Siltolá  es En la cama con la muerte, de Luis Alberto de Cuenca.  Junto a una selección de 25 poemas de tema fúnebre, podemos disfrutar de las fotografías de Miguel Fernández-Pacheco y Marcela Lieblich, formando un volumen de soberbia factura.

La poesía de Luis Alberto de Cuenca bebe, como él mismo reconoce, de la Antología Palatina, colección de epigramas de época helenística y romana.  Algunos de los epigramas más hermosos eran, precisamente, los funerarios.  A pesar de su temática, el libro dista mucho de resultarnos tétrico u oscuro; al contrario, junto a la tristeza (“Cuando Shakespeare murió, ya estaba triste”) está la memoria (“Cnoso”, “Sueño de mi padre” o “Cuando pienso en los viejos amigos”) que deja en el autor –y en el lector- “la extraña sensación de no sentirme solo/ y la complicidad de una franca sonrisa”.

El libro es también una invitación a la vida (“Collige, virgo, rosas”) y una mirada sobre la muerte llena de estoicismo y elegante nostalgia, y no exenta de un canallesco sentido del humor que no acepta tabúes.  Incluso el suicidio es susceptible de ser tomado con ironía y la muerte puede ser una amante en cuyo lecho nos sorprendan; y es que, como dice el autor “el amor y la muerte han estado muy cerca desde el principio”. Así nos lo expresa en la soleá  cuyo último verso da título al libro: “Maldita sea mi suerte/ mi novia me ha sorprendido/ en la cama con la muerte”.

En el fondo, una publicación para el placer.  


Publicado en la revista Artes&Letras, nº 367, 02/02/2012
Suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón

viernes, 7 de octubre de 2011

Dimensión de la frontera, de Álex Chico

Javier Sánchez Menéndez me entrega el lunes un ejemplar de Dimensión de la frontera, de Álex Chico, el último título de la Colección de poesía de Siltolá.  Parece que en este libro siempre voy por delante: lo leí antes de que se publicase; lo tuve en las manos, una vez publicado, antes que el propio autor.  Al placer de abrir un gran libro se une en este caso la emoción de la amistad, la de haber recorrido también un pequeño trecho del camino que lleva estos versos desde la intención hasta la palabra, de la palabra al papel y, de ahí, al objeto concreto que guardará para siempre todas esas cosas, con su callada y elocuente presencia real: este hermoso libro de edición- como acostumbra Siltolá- perfecta.  

Me resulta muy difícil compartir con palabras (pues estas siempre buscan alguna exactitud) la sonrisa que me produce pasar los ojos por la nota que el autor deja al final del libro.  Reconozco   complicidades, intrahistoria de un libro y de una persona. Es otra forma de leer.  Me emociona el poema que me dedica, este guiño a mi Nostalgia

NOS QUEDA

Puedo situar la palabra
en un lugar que no sea el mío.
Un lugar inexistente, ajeno,
que mire hacia sí mismo
en la distancia
y se repita en lo sucesivo.
Una palabra, un lugar, que siempre
sea de regreso.

Puedo situar el tiempo 
en un muro,
y encontrar una imagen 
que me defina.
Más allá de la sombra que proyecte.

Puedo sentir nostalgia
de lo que todavía no ha sucedido.
Toda la penumbra de un lugar 
que ya no está a oscuras.

Buscándome en una orilla cada vez más lejana.


Gracias, Álex, y la mejor de las suertes para esta enorme Dimensión de la frontera.  Lo merece.

Álex Chico (Plasencia, 1980) es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, prepara una tesis sobre la obra de José Antonio Gabriel y Galán para la Universidad de Barcelona.  Es profesor de Lengua y Literatura.  Ha publicado el poemario La tristeza del eco (2008) y las plaquettes Escritura (2010), Nuevo alzado de la ruina (2005) y Las esquinas del mar (2004).  Ha ejercido la crítica literaria en diversos medios  y publicado sus poemas en diferentes revistas y antologías.  Es codirector de la publicación digital Revista de Humanidades Kafka.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Tablero de sueños, de José María Jurado

José María Jurado, Tablero de sueños, Ediciones de la Isla de Siltolá, colección INKLINGS, Sevilla, 2011, 110 pp.
 
Se inició la colección Inklings en Siltolá y recibí, cuando el verano comenzaba, el libro que la estrena: Tablero de sueños, de José María Jurado.  Me ha acompañado en estos meses de hipotético descanso y de calor y, entre lectura  y lectura, he dialogado con el autor, sin él saberlo, en las más extrañas posiciones y entre las más diversas y orteguianas circunstancias: desde la indolente siesta estival al hiperactivo autobús turístico; desde el bullicio de la playa y el hiriente deslumbramiento del sol sobre la página a la soledad de estas noches de agosto, agobiantes, magníficas, irrepetibles como siempre.

Y el libro se acomodaba a todas las posturas con esa paciente delicadeza que tiene la letra escrita a la hora de aplazar y retomar conversaciones. He tenido con él apasionadas controversias y suaves aquiescencias, he encontrado líneas de esas que uno se guarda en la memoria, líneas que transmiten -con una exactitud que nosotros no acertábamos a encontrar- nuestros propios pensamientos.  Cada cual, en la lectura de este libro, descubrirá tal vez las suyas: sus líneas, sus controversias, sus aquiescencias.  Así, leemos afirmaciones como estas:

“La poesía no está sino en el poema, ese arcano indescifrable que se da por el contacto lector entre la palabra fijada y la mente anhelante”

“Pero el primer acontecer del poema es el lenguaje, su expresión simbólica se da en otro ámbito, sí, en los espacios de la emoción y de la inteligencia, pero su materia prima, su raíz mineral, es la palabra.  El prosaísmo trivial, el abuso del inefable vocabulario poético, la abundancia de categorías abstractas y la indefinición en la dicción me parecen errores no menos graves que el hermetismo gratuito y radical” 

"El poeta tiene toda la obligación de ser, a pesar de toda voluntad de claridad (o precisamente por esta voluntad) un alquimista del verbo.  Podemos refutar el gongorismo, pero no a Góngora; podemos impugnar las excéntricas vanguardias, pero no podemos refutar a Rimbaud”

Y algo con lo que no puedo estar más de acuerdo:

“La poesía, si es verdadera, surge incluso a pesar de los postulados de quien la intenta escribir”

Avanzando por este Tablero, el lector encontrará, además de reflexiones, versos y prosas que recorren ciudades (Carta de embarque), La belleza convulsa y La belleza sagrada vista desde la perspectiva del autor a través del acercamiento a unos personajes que ya son, de por sí, toda una carta de presentación del poeta; ecos de música en Conciertos nocturnos , de pintura en La escritura de la luz y de literatura en Letra de oro Las diferentes partes en las que el libro se dispone perfilan el armazón de un pensamiento, son un recorrido por el interior del escritor, una generosa muestra del equipaje con el que José María Jurado enfrenta la partida ante su personal Tablero de sueños.

De estas páginas he escogido el texto dedicado a Ezra Pound que aquí les dejo, en la seguridad de que cualquier lector que se acerque a este Tablero se sentirá involucrado en un diálogo cuyo centro es la belleza, el rigor y la sinceridad con que el libro está escrito.  

EZRA POUND

Bajo el fulgor del hongo americano y el desangrado péndulo del Duce se asienta la jaula.  La lluvia la traspasa, el viento la traspasa, el ciego sol, la sed y la fatiga.  GUANTÁNAMO.  Contra la reja hocican los focos reflectores de las barras y estrellas metodistas.  La inteligencia lírica de un siglo –y de todos los siglos- aúlla como un cimarrón en la perrera.  ¿Qué canto del infierno es este canto?  Bajo el cielo de Italia, un paraíso pintado sobre el cielo del mundo, se yergue Ezra Pound de pie frente a los astros como un viejo campanil. 

Y todos los nombres propios de la Historia acuden sin usura a colmar sus oídos extasiados.

Nota de 21 de noviembre:  El texto de esta entrada, levemente modificado, fue publicado en la Revista Isla de Siltolá, nº 5-6 (mayo-diciembre 2011) ISSN: 2171-4630
Clic sobre la imagen para abrir en pantalla completa.  Desplazar la barra situada en la esquina superior izquierda para ajustar el tamaño de letra en que desee leerse.



viernes, 24 de junio de 2011

"La única realidad" de Antonio Rivero Taravillo


LA ÚNICA REALIDAD

Pues no, no estás con él.  Nada me importa
que creas que lo abrazas o te besa.
Nada, que te parezca que estáis juntos
logrando que hasta el tiempo se demore.

Esa felicidad que piensas tuya
añade ingenuidad a tus encantos.
Estás en estos versos que te nombran:
no existe más alcoba que esta página.

Haz lo que quieras, porque no harás nada.
Ámalo hasta las heces, mas si yo
afirmo en estas líneas que lo odias,

tus ojos pulverizan su mirada.
Si digo que me quieres, me desnudas
sobre la blanca colcha del poema.

Antonio Rivero Taravillo, Lejos, Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2011, 80 pp.

jueves, 25 de noviembre de 2010

No quieras ver el páramo

Antonio Serrano Cueto. Isla de Siltolá. Sevilla, 2010. 72 pp.

Antonio Serrano Cueto es autor de relatos incluidos en varias antologías y de publicaciones académicas propias de su labor universitaria, pero es en No quieras ver el páramo donde el escritor da a conocer su poesía, pasión que le ha acompañado durante toda su vida hasta cuajar en este primer poemario.  Su voz reclama una mirada detenida sobre el tiempo que avanza sucesivo e invencible y que, irremediablemente, se escapa o ya murió: “devolvedme la luz de mis ancestros/ su sordo caminar sobre la tierra”. 

A lo largo de sus cuarenta y tres poemas, esa llamada a guardar el instante y el canto a la derrota de perderlo se visten de un clasicismo que afecta al fondo y a la forma –el poeta es Profesor Titular de Filología Latina en la Universidad de Cádiz y pocos géneros hacen tan imposible huir de lo que somos como el que nos ocupa- y de brillantes notas culturalistas, pero también de una sencillez y una libertad que implican una revisión ecléctica de las concepciones previas que nutren su escritura. 

Sus versos se entregan a un rigor que busca claridades. Desde ellos nos hace llegar un cierto vitalismo teñido de una sensualidad nostálgica. Pero la voz poética no nos engaña, es una poesía escrita desde el páramo, como nos dice nada más comenzar: “Del páramo/ te traigo el desabrigo/ la ciega quemazón de la extrañeza”. Y ese parece ser el destino inevitable para la “desconcertada voz de la inocencia” con la que el autor conversa en el poema que da título al libro: “Pero aquí arriba llueve y hace frío/ y arrecia la intemperie. Tan a solas. / No quieras todavía ver el páramo”.

(Publicado en Heraldo de Aragón, Revista de Artes y Letras, 25-11-2010)