Quimera dedica parte de su número 359 a hacer un especial repaso a la poesía española de los últimos 35 años. Se reseñan diez libros de los publicados entre 1977, fecha de las primeras elecciones generales, y 2012 . Unos sesenta escritores fueron consultados. De esas sesenta listas personales se obtuvo una lista final con los diez títulos más votados. Una excusa, nos dicen desde Quimera, para hablar de un puñado de libros, sin pretender que estos resultados sienten cátedra. La inclusión de los libros podía obedecer a criterios tan personales como los propios gustos o a la importancia o el peso más o menos objetivo que cada título hubiese tenido en este periodo. Participé en esa lista. Para mi sorpresa, un par de autores de los elegidos por mí coincidieron con el resultado, y casi todos fueron nombrados por otros. En concreto, La tumba de Keats quedó en el noveno lugar, exactamente aquel en el que yo lo había colocado. Fue, además, un placer y un pequeño reto escribir sobre él.
martes, 8 de octubre de 2013
viernes, 6 de septiembre de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Antilogía Disociados (retrospectiva de la obra de cuatro autores)
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| Antilogía Disociados, Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013, 227 pp. |
No sabía prácticamente nada de El Ángel. Leo y tengo la sensación de haberlo conocido. Se parece a los chicos que me gustaban cuando yo tenía doce años y ellos rondaban los veinte, en plenos ochenta, cuando ellos eran todo: fuertes, guapos, distintos, nuevos, inmortales... me muerde el corazón tropezármelo ahora, enterrado hace ya casi dos décadas, con un libro de poemas por todo recuerdo, un libro inencontrable a día de hoy, lanzado humildemente hacia el futuro el mismo año de su muerte como quien lanza una botella rota hacia un pantano. "No es la mejor poesía que he leído", me dice hoy una filóloga inútil a la que conozco muy bien. ¿Y por qué? Si no podía dejar de leerla y me encogía el estómago. "Porque no es una cuestión de amor y este viaje de ida y vuelta hacia el juicio literario ya lo has hecho muchas veces. Y sabes que de la poesía a la ocurrencia, a la pose y al todo vale hay un solo segundo de distracción." No hay sólo un segundo de distracción entre ir de suicida o suicidarse minuciosamente, entre adoptar una pose o no poder evitar ser lo que eres y cargar con esa cruz o con esas alas. Siempre será una cuestión de (extraño) amor. Hay algo glorioso -e inmensamente innecesario y triste- en ese Ángel muerto hace veinte años y en sus versos. Se tragaba la luz como un demonio, pero ni así quedó completamente a oscuras.
Me apetecía dejar por aquí un poco de lo que he visto. Quizá después lo analizaré todo, pero entonces ya no importará. Será como siempre. Cuestión de opinión. Lo que menos me interesa últimamente.
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| El Ángel |
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| Roger Wolfe |
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| David González |
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| Karmelo C. Iribarren |
jueves, 20 de junio de 2013
La danza de las horas, de Gemma Pellicer
(Publicado en el suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón- Artes&Letras nº 429- 20/06/2013)
lunes, 10 de junio de 2013
Insumisión, de Eduardo Moga
Lunes laborable de un cuarenta de mayo insumiso ante el refranero popular. Y me llega este libro, que ha invadido mis intenciones y mi mesa de trabajo. Qué ganas de leerlo. Qué placer ojearlo. Qué agradable sorpresa entre sus páginas. LLévame a la arena en que dormías...
Insumisión, Eduardo Moga, Vaso Roto Ediciones, Madrid-México, 2013, 133 pp.
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Vaso Roto Ediciones
miércoles, 10 de abril de 2013
El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez
En los últimos tiempos, mientras
lo urgente desplazaba por completo a lo importante y leer se me iba convirtiendo
en un lujo que casi no me podía permitir, llegaron a mi buzón algunos libros que ahora empiezo a disfrutar sin prisa. Quisiera compartir al menos algunas
impresiones. Demasiadas veces se me queda la intención en el tintero. Por
ejemplo: El niño de arena, de Carlos Iglesias Díez, es una de las
ediciones más bonitas que he tenido en la mano en mucho tiempo.
No conocía (mi ignorancia es tanta) la colección Deva, del Ateneo
Obrero de Gijón, dirigida por José Bolado. Me cuenta Carlos que esta colección
tiene ya casi treinta años y que aparecen en ella poetas consagrados, poetas
jóvenes, antologías de carácter general… tengo que buscar más títulos.
Esta primera publicación de Carlos Iglesias recoge poemas escritos entre 2003 y
2011. Se abre con un breve texto de solapa a cargo de Fernando Beltrán y se cierra con un "Historial del libro", a modo de epílogo, de Rodrigo Olay. Habla este último desde la amistad y la admiración,
sin negar ni disfrazar ninguna de las dos cosas. Me gusta eso. Me gusta El
niño de arena. Buena poesía bien editada. O sea: un placer. Enhorabuena,
Carlos.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Plasencias, de Álvaro Valverde
Me llega, casi como un mensaje en una botella dirigido a la especie de isla que ahora es mi vida, el libro de un amigo. Encuentro este Destierro entre sus páginas. Un destierro en un libro con nombre de ciudad. Y pienso que Plasencia, a la que odia y ama como Catulo a Lesbia, la fundada bajo el lema Ut placeat Deo et hominibus, puede tener avenidas comunes con la ciudad interior de todos los hombres, desterrados o no. Esa circunstancia depende quizá más del momento que del lugar. El libro recorre precisamente los momentos, las diversas Plasencias que el tiempo le entregó; y él las devuelve a todos (o a nadie o a sí mismo) envueltas en palabras sencillas y potentes. Me reencuentro una vez más con la delicada solidez de su poesía. Y me siento tan cerca, sí.
(Plasencias, Álvaro Valverde, de la luna libros, colección de poesía Luna de poniente dirigida por Elías Moro y Marino González Montero, Mérida, 2013, 75 pp.)
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miércoles, febrero 27, 2013
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Valverde Álvaro
jueves, 10 de enero de 2013
"Visible como el aire, legible como la muerte", de Mohsen Emadi
(Publicado en el suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón- Artes&Letras nº 406- 10/01/2013)
viernes, 9 de noviembre de 2012
Misántropo, ma non troppo, de Juan Antonio González Iglesias
Que no te pase a ti con los misántropos
lo mismo que a los hombres con los hombres"
(Meditaciones, 7, Marco Aurelio)
con muy pocas personas. Desatento
a todo lo que no fuera solsticio
o equinoccio,
en la soberanía del invierno
y el verano
celebraba mis fiestas
esperándote.
Adonde me invitaban no acudí.
¿El motivo? Uno solo:
me concentro mejor en un ciprés
que en las conversaciones.
Así he concluido
que cada árbol es un incontable
como el agua.
Así son cada vez más las personas
a las que quiero mucho y veo poco.
Un ángulo me basta,
un libro y un amigo, un sueño breve.
Tiempo para el amor es lo que pido.
En los actos sociales pienso en ti.
Casi siempre
entre el ruido de copas, de palabras,
llega cierto momento en el que pienso:
Necesito urgentemente ver a un limpio de corazón.
Hablar con él. Guardarme entre sus brazos.
Descansar mi cabeza
encima de la roja frecuencia de su vida.
Únicamente esto.
que en los actos sociales pienso en ti.
(Un ángulo me basta, Visor, 2002)
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viernes, noviembre 09, 2012
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Visor
jueves, 18 de octubre de 2012
A punto de dejarlo, de Enrique Baltanás
(Publicado en el suplemento cultural del periódico Heraldo de Aragón- Artes&Letras nº 394- 18/10/2012)
martes, 9 de octubre de 2012
Víctor Botas
Leo la poesía completa de Víctor Botas. Apenas conocía a este autor. A veces no apetece decir mucho. Creo que alguna de mis tardes más felices (y no sé si es feliz la palabra, pero qué importa) han consistido en eso: leer y callar. Después de ese silencio vienen, si vienen, las palabras.
NO SER EN MODO ALGUNO
Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos.
Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.
Víctor Botas, Poesía Completa (Edición y prólogo de José Luis García Martín), Siltolá, 2012.
NO SER EN MODO ALGUNO
Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos.
Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.
Víctor Botas, Poesía Completa (Edición y prólogo de José Luis García Martín), Siltolá, 2012.
domingo, 7 de octubre de 2012
Cariñena, de Antón Castro.
Lo último que había leído de Antón
Castro era El testamento de
amor de Patricio Julve, una hermosa reedición en Xordica de una colección
de historias publicada en Destino, hace tiempo agotada. Me pareció su mejor
libro (aunque a los autores nos guste poco que comparen a nuestros hijos), así
que cuando me dispuse a leer este Cariñena – su nueva obra, editada por el
Consejo Regulador de la Denominación de Origen del vino con el mismo nombre-.pensé en
beber más de lo mismo: el potente sabor del párrafo enjundioso mezclado con el
aroma del vino de aquí. Pues no. Hay una ausencia total de la intensidad
telúrica de aquellas narraciones, de su pasión arrasadora y, sin embargo, lo
arrollador aquí es la sencillez, su tímida poesía, quizá porque -autobiográfica
como el autor reconoce a esta obra-, quedó preso mientras la escribía del
recuerdo del joven que fue, aquel objetor que en 1978 huyó de su Galicia natal
y empezó a buscar trabajo en la vendimia de estas tierras. Lo cierto es
que ha conseguido trasladar a unas líneas escritas en 2012 su naturalidad y su
suave misterio. Junto al tema del vino, recio y oloroso, la experiencia
personal, aún tan en blanco. Es realmente un libro que respira autenticidad (qué
bien relatado el encuentro con esas gentes y su manera de ser, qué perplejidad
sin aspavientos la de aquel chico que anotaba sensaciones y palabras). Me
parece uno de los logros más importantes del libro, esa precisión sin
estridencias. Vemos
claramente a aquel Filiño, taciturno y gallego, inexperto y medio enamorado
(como actitud mental que tal vez era ya crónica), frente al cierzo, las
palabras nuevas, la dureza del trabajo y la incertidumbre vital. Me ha
encantado leerlo. Me gusta ir descubriendo, como el que anda un paisaje, los distintos registros de un mismo autor.
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Xordica Editorial
viernes, 21 de septiembre de 2012
Un poema de Rosario Troncoso
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| Rosario Troncoso, El eje imaginario, Ediciones En Huida, 2012, 57 pp. |
Rosario me envía su Eje imaginario. La fuerza del color del libro envuelve, esconde (y protege) una delicada fragilidad.
FRAGILIDAD
Anoche en el silencio fui frágil.
El aire licuó la sangre y los huesos.
Los restos del pasado y de la carne
se aferraban con fuerza a mis tobillos
como monstruos ciegos bajo la cama.
El frío, a dentelladas, arrastró mi voz
eternamente lejos.
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Troncoso Rosario
domingo, 16 de septiembre de 2012
Digo vivir, de Blas de Otero
Uno de los poemas que siempre acaban por volverme a la cabeza...
DIGO VIVIR
Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.
Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi
obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
Blas de Otero
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de otero Blas
jueves, 13 de septiembre de 2012
Un centro fugitivo, de Álvaro Valverde
Artes&Letras nº 389- 13/09/2012)
lunes, 10 de septiembre de 2012
Zaragoza (vista por Círculo Fotográfico de Aragón)
Septiembre es el mes de la vuelta a casa. Zaragoza. En esta ocasión, la traigo aquí vista por Círculo Fotógráfico de Aragón, que, a través de la Diputación Provincial, publicó hace unos meses un libro cuya presentación tendrá lugar el próximo día 25 en el Teatro Principal, a las 7 de la tarde. María Teresa Gómez Puertas tuvo la cortesía de regalármelo recién salido del horno. De ella son estas preciosas fotografías que guardan dos puentes tan distintos sobre el mismo río: el Ebro que le dio a esta ciudad la excusa perfecta para nacer aquí.
No es una guía turísitica ni un folleto publicitario, se trata más bien de una colección de miradas sobre la ciudad, sobre sus lugares clásicos, sus lugares comunes y sus rincones. De todos ellos obtenemos una nueva versión, otra perspectiva. La pluralidad de autores y estilos aporta una visión poliédrica que nos hace entenderla de una forma algo caótica, pero así son todas las ciudades vivas, esculpidas por el tiempo y los ojos de la gente. Gracias a CFA por este gran libro.
Zaragoza permanece y posa, a veces, como una actriz. Pasen y vean:
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Fotografías:
María Teresa Gómez Puertas. Fernando González Seral, Manuel Arribas, Ángel Burbano, Isabel Mallor, Javier Vázquez Zaragoza, Francisco Javier Gonzalvo Morte, Pilar González Pobo, Sonia Lapena Chaverri, Francisco J. Palacios Bernal, Pilar Laín Capuz, Susana Guerrero Jarque, Carlos Chárlez Álvarez, Olivia Guerrero Jarque, Mario Maganto Berdejo e Isabel Mindán Giralt.
Textos:
Pilar González Pobo y Javier Vazquez Zaragoza.
Portada:
Manuel Arribas.
Textos:
Pilar González Pobo y Javier Vazquez Zaragoza.
Portada:
Manuel Arribas.
viernes, 6 de julio de 2012
SILTOLÁ
Extiendo sobre la mesa los últimos libros que Javier Sánchez Menéndez me envió, como hace habitualmente. Muchas novedades de Siltolá y su propia obra, aparecida en Los papeles del sitio: Teoría de las inclinaciones.
Pienso que esta imagen no es solo la de la generosidad, sino la de un pequeño gran triunfo. Recuerdo que hace apenas tres años, cuando Javier me propuso publicar mi primer poemario en Siltolá, la editorial era todavía una idea. Hoy es una realidad que aúna pluralidad de colecciones, autores y voces junto a una forma de publicar en la que se mantiene una relación calidad-precio de las más interesantes en el panorama nacional. Desde el papel a la tipografía, me consta que se cuida cada detalle como si cada libro y cada colección fuesen una pequeña obra de arte.
A veces las cosas salen, avanzan, crecen. Y yo me alegro infinitamente. No se trata esta vez de hablar de los autores, pues de alguno me ocuparé más adelante. Pero no habría libros si no hubiese iniciativas así, iniciativas que nacen vivas aunque algunos miren siempre por encima del hombro de los sueños. Tu mejor respuesta: los libros encima de la mesa.
Pienso que esta imagen no es solo la de la generosidad, sino la de un pequeño gran triunfo. Recuerdo que hace apenas tres años, cuando Javier me propuso publicar mi primer poemario en Siltolá, la editorial era todavía una idea. Hoy es una realidad que aúna pluralidad de colecciones, autores y voces junto a una forma de publicar en la que se mantiene una relación calidad-precio de las más interesantes en el panorama nacional. Desde el papel a la tipografía, me consta que se cuida cada detalle como si cada libro y cada colección fuesen una pequeña obra de arte.
A veces las cosas salen, avanzan, crecen. Y yo me alegro infinitamente. No se trata esta vez de hablar de los autores, pues de alguno me ocuparé más adelante. Pero no habría libros si no hubiese iniciativas así, iniciativas que nacen vivas aunque algunos miren siempre por encima del hombro de los sueños. Tu mejor respuesta: los libros encima de la mesa.
Enhorabuena y gracias, Javier.
Clic aquí
viernes, 8 de junio de 2012
Mudanzas de la voz, de Enrique Villagrasa
MUDANZAS DE LA VOZ, de Enrique Villagrasa.
Libros del Innombrable, colección Los libros del
señor Nicolás, Zaragoza, 2011, 63 pp.
Enrique Villagrasa (Burbáguena, Teruel, 1959) es
poeta, periodista y crítico literario. Como poeta nos ha dejado ya
más de veinte títulos: Memoria impenitente, Sílaba del anochecer, La ofrenda, Límite infinito, Línea de luz, Paisajes… ha sido traducido al inglés, francés, italiano,
árabe y ruso, ha sido incluido en diferentes antologías y también
premiado en varias ocasiones (premio León Felipe en 2004; premio “Nuove
Lettere” del Instituto Italiano di Cultura di Napoli en 2008).
Como periodista y crítico literario hemos podido leerle en revistas
como Turia, Qué Leer, Artes&Letras (suplemento del Heraldo de Aragón)
o El vuelo de Ícaro (suplemento del Diario de Avisos de Tenerife).
Nacido en un momento que situó su voz poética
entre los últimos y más deslumbrantes brillos de los jóvenes novísimos,
la primera poesía de la experiencia y, como contrapunto, el baúl
sin fondo de lo que se dio en llamar poesía de la diferencia, sus versos
hicieron su propio camino entre las preguntas, las dudas, el miedo y
la libertad.
No es extraño que su último libro se titule Mudanzas de la voz
(Libros del Innombrable, Zaragoza, 2011) pues para el autor “El poeta
experimenta en el poema/todas las formas de la nada y el azar/ del lenguaje
en el lenguaje. /Todo mudanzas de la voz.” A esa experiencia
metalingüística se ha entregado, sin red ni etiquetas que lo amparen,
con decisión (“Lucha, mata, / por robarle/ al silencio/ sus palabras”)
pero también con humildad de siervo (“Desencarnar, tal vez sea la
belleza mística. / Buscar la humildad no la soberbia. /Tras festejar
el instante.”) En ese instante piensa y en él cifra el peso
de su poesía, hacia esos territorios se dirige mientras le acompañamos
en la lectura: “Poesía: canto y cuento/ recordaba el maestro. / Realidad
inventada, /espacio- tiempo contenido/ como palabra mágica, / cual
paisaje”.
Las dudas parecen a veces convertirse en certezas
oscuras que llenan su aliento poético de un cierto nihilismo existencial
que acaba por destruir la fe en el motivo de las “mudanzas”,
en la verdad de su propia poesía. Nos estremece la sombría seguridad
de estas palabras sencillas y contundentes: “Allí donde está
ella tú no estás ni tu poema salvaje podrá sustituir
a esa mujer que creías amar”, y la sospecha final, inundada de fracaso:
“Tal vez todo sean mudanzas del miedo, no de la luz”.
Es precisamente el miedo el tema central del poema
más extenso de este libro cuajado de pensamientos breves e intensos
golpes poéticos. Nada en esta obra parece casual, toda forma
está preñada de significado y toda alusión a la forma nos avisa
de que tampoco el dominio de ella nos asegura victoria alguna: “La
poesía no encontrará/ su destino prisionera. / La inspiración ha
perdido/ la batalla ante la artesanía”. Quizá todo ello
le lleva a sentirse perdido. “Estoy en el centro de la noche”,
nos dice su voz, pero como la vida es sendero y el libro se construye
sobre las mudanzas de esa voz y su cambiante sonoridad de pensamiento,
también sabe decirnos (y decirse a sí mismo); “Qué verso persigues
en la oscuridad del sueño, si estás dormido. Despierta poeta
que sólo se sueña en gerundio”.
Un libro, en fin, que sabe hacerse camino, nuestro
y suyo, mientras lo andamos.
OLGA BERNAD
Reseña publicada en la Revista de Poesía Isla de Siltolá, nº 7, enero-abril 2012,que acaba de aparecer. Nómina completa: aquí.
jueves, 10 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
...y tres libros de Ediciones Liliputienses
Hoy hablamos nuevamente de tres autores en una sola entrada. Y es que, además de nombrar a Frank Baez, Martín Gambarotta y Gladys González, la entrada quiere estar dedicada a una iniciativa: Ediciones Liliputienses, claro ejemplo de grandeza en un mundo difícil y lleno de estrechez (de miras). Ediciones diminutas solo en el número de ejemplares, notables sin embargo en la intención y el esfuerzo a la hora de mostrar autores y poesía. En un momento en que lo fácil es hablar de lo difícil que es dar un paso, algunos demuestran el movimiento andando. Bajo la batuta del poeta José María Cumbreño, quien amablemente me envió estos ejemplares a través de nuestro común amigo, Elías Moro, esta editorial parece dispuesta a abrirse un pequeño hueco, el suyo, en nuestras mesillas. Acérquense a estos libros, lo merecen.
ALUMBRADO PÚBLICO
No te quiero muerta
no te quiero
tirada en la calle
con la ropa interior
en las rodillas
las medias rotas
alrededor de tu cuello
amarradas
a un alumbrado público
no te quiero muerta
no te quiero
con la boca llena de agua
los perros
rasgándote los ojos
en un canal
hasta que tu cuerpo desaparezca
por tiras
entre los bares
de esta ciudad
no te quiero muerta
no te quiero
golpeada
con la mandíbula rota
desfigurándote el rostro.
Gladys Gónzález, Última noche
***
MIRAMAR, 1986
Recuerdo esa noche de 1986
en que todos los vecinos se subieron
en las azoteas de las casas
a ver el paso del cometa Halley.
Destaparon cervezas y bebieron por horas
hasta que alguien anunció que ahí estaba y entonces
todos en sus azoteas se pusieron en pie
y aplaudieron cuando lo vieron pasar por el cielo
como un candidato en campaña.
Han pasado veinticuatro años.
Dentro de cincuenta y dos pasará de nuevo.
Igual que un espermatozoide extraviado
en el útero de una adolescente,
tratará nuevamente de fecundar el planeta.
Frank Baez, Postales
***
35
En la lista de alguna repartición sus nombres
marcados con una equis. La inercia del cielo,
casi un organismo. Pero esos chicos
sueñan que son televisores
no saben declinar sus verbos
pasado, presente y futuro
futuro perfecto para enfocar
una luz contra la pared
-en el cuerpo desnudo hinchado por el sueño-
y pelear con la sombra.
Martín Gambarotta, Punctum
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